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EN RESUMEN
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A medida que se acerca el verano de 2024, Grecia ha decidido ir más lejos en su lucha contra el surturismo, estableciendo a partir del 1 de julio un nuevo impuesto dirigido a los cruceristas que llegan a sus islas más populares. Ante el constante aumento de los flujos turísticos, y en particular de las llegadas masivas generadas por los buques de crucero, esta medida busca limitar los efectos negativos del turismo masivo, al tiempo que proporciona financiamiento adicional para mejorar las infraestructuras locales. El importe del impuesto varía según el destino y la temporada, con un enfoque particular en islas emblemáticas como Santorini y Mykonos. Esta decisión responde a otras iniciativas similares tomadas en todo el mundo, como en Venecia, Noruega o Nueva Zelanda, para regular el turismo y proteger el medio ambiente.
A partir de julio, se instaurará un nuevo impuesto para los cruceristas que lleguen a Grecia
El fenómeno del surturismo no perdona ya a las islas griegas, especialmente a aquellas que atraen cada año a millones de visitantes, como Mykonos y Santorini. Estas joyas del mar Egeo enfrentan olas de pasajeros, a menudo desembarcados de un solo golpe por gigantescos barcos de crucero. Ante el embotellamiento de los lugares, el impacto sobre el medio ambiente y las tensiones sobre las infraestructuras, Grecia ha decidido abordar el asunto mediante un nuevo impuesto estival para los cruceristas, que se aplicará a partir del 1 de julio de 2024.
Los buques de crucero en el centro del problema
Los gigantes del mar son a menudo los primeros señalados cuando se trata de abordar el tema del surturismo. Además de las preocupaciones sobre la contaminación y el respeto al medio ambiente – temáticas que son importantes para los defensores de la naturaleza y un número creciente de turistas –, lo que principalmente suscita inquietud es la capacidad de los buques de crucero para desembarcar de una sola vez a varios miles de visitantes en islas de tamaño reducido. En Santorini, no es raro contar hasta siete buques de crucero en puerto el mismo día, cada uno repleto de pasajeros ansiosos por descubrir las blancas callejuelas de la ciudad.
Importe y modalidades del nuevo impuesto
El nuevo impuesto para los cruceristas será de 20 euros por persona al llegar a Santorini o Mykonos durante la temporada estival. Esta cantidad se integrará directamente en el precio del crucero, evitando así el engorro administrativo a la llegada y agilizando la recepción de los visitantes. Para las otras islas o puertos griegos, la contribución también impuesta será sin embargo menor, oscilando entre 1 y 5 euros según la temporada: 1 euro en temporada baja, 3 euros en temporada media, alcanzando 5 euros del 1 de junio al 30 de septiembre.
El objetivo declarado es doble: regular el aflujo masivo de turistas, pero también permitir financiar trabajos de modernización de infraestructuras, servicios de acogida y gestión de residuos, que se ven muy presionados cada verano.
Un contexto internacional de regulación del surturismo
Grecia no está aislada en su esfuerzo por gravar más el turismo masivo para preservar sus sitios. Otras destinos emblemáticos ya han adoptado medidas similares o están a punto de hacerlo. Venecia ha introducido recientemente un impuesto de entrada para limitar el flujo de visitantes diarios, la Nueva Zelanda planea imponer una compensación de carbono en cada vuelo entrante a partir de 2026, mientras que Noruega también ha iniciado una lucha activa contra el surturismo a través de medidas fiscales dedicadas.
En Francia, expertos destacan los riesgos de estos impuestos sobre la accesibilidad de las vacaciones para ciertos públicos (ver el análisis de expertos sobre los impuestos y las vacaciones en Francia). Estos cambios reflejan una transformación profunda en la forma de organizar y regular el turismo internacional.
Hacia una transformación del turismo en Grecia
Con este nuevo impuesto, Grecia espera poder reequilibrar la afluencia de sus islas, proteger sus ecosistemas y garantizar a los visitantes una experiencia más auténtica y menos saturada. Esta medida se enmarca en una dinámica de cuestionamiento del modelo turístico tradicional, necesaria ante la rápida evolución de las tendencias mundiales y la necesidad crítica de sostenibilidad en el sector.
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