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EN RESUMEN
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Mark Alizart, filósofo contemporáneo, propone una relectura audaz y profundamente original de la Odisea de Homero, alejándose del relato tradicional del héroe nostálgico de su hogar para verlo como un cuento astral, esotérico y simbólico. En su ensayo «Astrológicos», Alizart invita a los lectores a mirar de otra manera a Ulises y su periplo, colocándolo bajo el signo del equilibrio entre la Luna y el Sol, y el misterio del tiempo. A través de esta visión, la figura de Ulises se revela como algo más que el simple héroe: se convierte en el símbolo de un juego de oposiciones a reconciliar, un ser cambiante, casi lunático, encargado de rearmonizar los ciclos celestiales, en una búsqueda de orden y de armonía. Este artículo propone explorar las grandes líneas de esta nueva interpretación, sus implicaciones y el alcance contemporáneo de este mito revisitado.
Un mito bajo el signo de los astros
La interpretación clásica de la Odisea se ha basado durante siglos en la imagen de un hombre desgarrado por su ausencia, desesperadamente en busca de recuperar su patria, su esposa Penélope y su hijo Telémaco. Sin embargo, Mark Alizart nos propone un enfoque radicalmente diferente: uno en el que el viaje de Ulises no es tanto un recorrido geográfico como una gran odisea astral. Según Alizart, el relato tendría por verdadero objeto la transmisión de un saber arcaico sobre el tiempo y los ciclos del cielo, en una época en la que el reloj solar aún no existía.
Desde esta perspectiva, la larga errancia de Ulises no debe ser entendida simplemente como la crónica de un regreso difícil, sino como la representación figurativa del ciclo de un astro – quizás la Luna misma, que tarda diecinueve años en volver al mismo punto en el cielo, según los antiguos ciclos lunares. El periplo de Ulises, en esta lectura, evoca entonces los intentos humanos por descifrar los movimientos celestiales, sincronizar el tiempo lunar con el tiempo solar e instaurar orden en la percepción del mundo.
El héroe lunático, un anti-héroe sagrado
En esta tradición interpretativa, Ulises aparece menos como un héroe convencional que como una figura híbrida, ambivalente, incluso problemática. Alizart lo describe como un anti-héroe, un “trickster” cuya personalidad evoluciona constantemente, pasando de astuto a bromista, de furioso a errante. Esta inestabilidad, explicada por el vínculo profundo entre Ulises y la Luna – astro del cambio, de las fases, de la locura pasajera según la tradición popular – coloca al viajero de Ítaca en la encrucijada de los opuestos.
La etimología del nombre de Ulises evoca, además, las nociones de problema y contrariedad. Sería este “lunático”, este hombre de mil caras, cuyo destino oscila con los ciclos astrales. Su misión no es solo recuperar su patria, sino reunir la Luna y el Sol, rearmonizar los calendarios, restaurar el equilibrio entre las fuerzas discordantes que regulan la vida, así como, simbólicamente, se trataría durante los solsticios o las Saturnales de ahuyentar a los demonios y invertir los roles para restablecer la armonía cósmica.
La tradición oral, el mito y el enigma del tiempo
La obra de Homero encuentra su nacimiento en una tradición oral milenaria, mucho anterior al nacimiento del libro y de la literatura tal como la concebimos hoy. Más de 15 000 versos, transmitidos de boca a oído, portaban un saber codificado sobre la relación de los hombres con el tiempo, las estaciones, los ciclos estelares. Según Mark Alizart, la Odisea no es, por lo tanto, un simple relato de aventuras, sino un texto fundacional, concebido para transmitir las claves del desciframiento del cielo.
A imagen de la epopeya de Gilgamesh, del Antiguo Testamento o de los Evangelios que también poseen una dimensión astrológica, la isla de Ulises, los monstruos, las tormentas y los dioses son tantas metáforas destinadas a explicar los prodigios y desórdenes del firmamento. Toda la errancia de Ulises puede entonces contemplarse como una búsqueda de la concordia, del “reaquilibrio”, de un mundo donde el tiempo lunar humano logre articularse con la rigorosa solar para asegurar el orden aquí abajo.
Ajustar los contrarios: la reconciliación cósmica
A lo largo del texto, Mark Alizart insiste en una idea esencial: el trabajo de la Odisea, y de Homero, consiste en ajustar los opuestos, en sanar las discordancias del mundo. Ulises, astro errante, bufón sagrado durante las fiestas solsticiales, encarna este punto de paso, este relevo entre la locura de la Luna y la racionalidad del Sol. Por esto puede revelarse a veces dionisíaco, a veces astuto, pequeño, imperfecto, pero siempre portador de la promesa de un retorno al orden.
Una posible etimología del nombre de Homero, “el acordador”, podría recordar aquí la vocación profunda del relato: ofrecer, bajo la apariencia de un relato de viaje, una lección sobre la armonía. Es también esta operación de fusión de los contrarios la que asegura la perennidad del mito, su actualidad y su riqueza simbólica, permitiéndole servir de guía en la comprensión de los ciclos de la naturaleza y de la vida humana.
Ver la Odisea de otra manera: apertura a otras lecturas
Mark Alizart finalmente invita a sus lectores a abandonar los caminos trillados de la crítica clásica para explorar nuevos horizontes interpretativos. ¿Y si Homero, tras la figura del bardo ciego, hubiera sido una mujer? ¿Y si la Odisea fuera ante todo un códice de astrología práctica destinado a orientar al hombre en la niebla del tiempo? Este renovado mirador es también una forma de recordar que, bajo la lenta letanía del viaje, se ocultan mil viajes, mil vertientes: las de la imaginación, de la ciencia antigua, de la poesía cósmica.
¿Curioso por otros territorios misteriosos? Este renacer en la comprensión de los mitos invita a mirar más allá de las apariencias y descubrir otras perlas insospechadas: explore los joyas ocultas de las islas Jónicas, déjese inspirar para el próximo San Valentín con regalos románticos para los amantes del viaje, o descubra los tesoros de Croacia, perla oculta del Mediterráneo. Para aquellos que desean explorar la historia en una residencia llena de encanto, las Villas Pastel en Normandía ofrecen un marco perfecto. En cuanto a aquellos que se preguntan sobre el futuro del viaje, descubran si los guías de viaje impresos están a punto de desaparecer.